A puro fuego,
los cuerpos se van quemando
y va cayendo las cenisas
de los besos prohividos.
Sus manos masajean los estimulos
mojan las partes mas intimas del deseo.
Las sabanas son complices de las caricias
y las paredes transpiran
al compas de nuestros movimientos.

Dos cuerpos refugiados en los quejidos,
de dos amantes fugaces,
de dos personas ardientes.
Su lengua se esconde en los senderos del avismo,
sus partes intimas rozan dulcemente por mi cuello.
Tanto es el deseo que ser uno,
que las alianzas se borran
con el correr del tiempo...
...
Dos amantes a escondidas,
posan sus cuerpos en el anden
de los secretos que juntos
pierden al tener en contacto entre si.