Tu muerte es mi vida, tu sangre la mia.
Ya no es amarte hasta la muerte, si no que es matarte por amor.
Dejar correr la sangre,
por la alcoba de nuestro reposo.-
Vos sentado en una esquina,
y yo de pie bajo el altar que construimos.
Las miradas ensangrentadas,
el deseo a puro de resucitar;
tus palabras, mis heridas,
tu exodo mi lugar.
No existe si no existo
te mueres si yo resucito
no late tu corazon sin el mio
no respiras cuando no respiro.

Tu daga fatal recorre mi cuerpo,
tu sangre es de gusto dulce,
mi sangre se complementa con la tuya.
Te mato,
me matas,
me revives,
te revivo.
Te asesino y me asesinas,
y asesinandonos nos volvemos inmortales.
Que mas decir, si nuestros cuerpos
reposan en el avismo de la muerte.